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viernes, 16 de junio de 2017

Bitácora 3

BITÁCORA 3
Omaira Aguilar, Código: 25665786
Sofía González, Código: 25364839

Contexto de la discusión:
Para el desarrollo de la discusión se tienen en cuenta las siguientes referencias teóricas: “Dime como evalúas y te diré que tipo de profesional y de persona eres” (Santos, 2003) y “Frankestein educador” (Meirieu, 1998). El primer texto se enfoca en los diversos factores culturales, sociales y personales que influyen en la forma en que el docente entiende y aplica la evaluación a sus estudiantes. El texto de Meirieu es una invitación a una revolución copernicana en pedagogía que busca cambiar el enfoque del aprendizaje como un proceso de  fabricación por un enfoque de aprendizaje autónomo, donde la función principal del docente es ser un mediador entre la cultura y el estudiante.

Ejes de discusión:
1. La evaluación como un derecho o como un obstáculo.
2. El aprendizaje como fabricación

Argumentaciones:
1. La evaluación como un derecho o como un obstáculo.
Para dar inicio a la sesión, se retoman los conceptos de  asequibilidad, accesibilidad, adaptabilidad y aceptabilidad planteados en la clase anterior y se analiza si la evaluación que se da en el ámbito educativo  se puede convertir en un obstáculo para el cumplimiento de los derechos a la educación.
Se plantea que el tema de le evaluación está  ligado de manera más cercana a los derechos de adaptabilidad y de aceptabilidad.

Se plantea que en ocasiones la evaluación va en contra del derecho de Aceptabilidad. Una de las limitantes es el temor que tienen los estudiantes de evaluar a sus profesores porque piensan que si sus apreciaciones no son positivas, puede tener consecuencias directas en la nota.

 El profesor hace referencia al valor de cambio que hace parte de la evaluación, lo cual determina incluso las relaciones interpersonales entre el docente y el estudiante. Se da el caso de estudiantes que hacen lo que el docente dice y no cuestionan sus métodos ni establecen críticas para no ver afectadas sus calificaciones. Este tipo de relación impide un intercambio de ideas honesto, el docente no es realmente evaluado y así no tiene forma de revisar su práctica docente para hacer los ajustes necesarios a sus estrategias de enseñanza y aprendizaje.

 En términos de aceptabilidad, una evaluación equivocada puede llevar a alguien a pensar que no tiene las habilidades  y competencias para seguir en el sistema, lo cual puede llevarlo a la deserción escolar.

Por otro lado, el derecho de adaptabilidad vincula los contenidos académicos con la realidad y aquí la evaluación juega un papel fundamental ya que le permite al estudiante entender lo que sucede con su proceso de aprendizaje. La evaluación va más allá de la nota, es la evidencia de que el estudiante aprende y de que el docente ha realizado una buena mediación. La evaluación debe servir para que el estudiante corrija los posibles errores cometidos.

La adaptabilidad tiene relación directa con el contexto: en donde enseño, a quien enseño, cual es el uso que se le va a dar al conocimiento. Es importante relacionar los conocimientos que se adquieren con la vida, en el caso de la maestría se deben relacionar las temáticas con la práctica de aula y con el proyecto de investigación que se está realizando.

Sin embargo, hay que recalcar que en el proceso de adaptabilidad tanto el estudiante como el profesor juegan papeles fundamentales. Si se entiende que el aprendizaje es un proceso autónomo,  que requiere de la voluntad del estudiante, la cual se ve condicionada por diferentes factores como su entorno socio-económico, los intereses y necesidades personales y la construcción de su proyecto de vida; en otras palabras, aprender es una decisión individual que nadie puede tomar por otra persona.

 En este orden de ideas, si bien el profesor no puede hacer que sus estudiantes aprendan  lo que si puede hacer es generar unas condiciones para posibilitar el aprendizaje. Es claro que proceso de aprender genera cierta resistencia, ya que no es fácil cambiar y aprender algo, por eso  se requiere docentes que doten de sentido el hecho de aprender, que le den valor de uso, para que el estudiante tome de decisión de aprender.

2. El aprendizaje como fabricación
Para este eje de discusión se organizan equipos de trabajo los cuales  dibujan “Fabrican” un personaje a partir de las descripciones físicas y de conducta presentes en cada texto.

En cada una de las presentaciones se describen las características  del personaje y luego se revelan las posibles intenciones del creador del personaje y los resultados aprendidos.

El ejercicio muestra como los personajes tienen unas características que les son naturales, que los definen como únicos e irrepetibles y luego nos muestra cómo la intervención de los creadores, al intentar modificar las estructuras naturales para mejorarlas, crea un estado de resistencia al cambio que da como resultado un personaje diferente al inicial, pero que no siempre  cumple con las expectativas del creador.

El ejercicio visual de dibujar el personaje, deja ver cómo en algunos casos el proceso de fabricación de un ideal termina deformando y empobreciendo al personaje más allá de su estado inicial.

Posición del grupo:
En el grupo se reconoce que la mirada de la evaluación casi siempre se da desde el otro, es decir que cuando se evalúa (Sobre todo con la intención de determinar que está bien y que está mal) se mira lo que el estudiante aprendió o no aprendió. En esta sesión de trabajo, la mirada recae sobre el docente, cuestionando que se está haciendo para que el estudiante  quiera aprender más allá de la nota y dentro de un contexto real que le permita identificar y buscar soluciones a los problemas personales y sociales que enfrenta.


En el análisis del ejercicio del Frankestein educador se revela el poder que tiene el docente para transformar una persona y nos deja ver que aunque se tengan buenas intenciones, se puede estar generando mucho daño cuando se intenta evaluar solamente desde la perspectiva del docente sin tener en cuenta al estudiante. Cobran aquí vital importancia las actividades de diagnóstico, el monitoreo continuo de las necesidades e intereses de los estudiantes y sobre todo la urgencia de generar un vínculo de confianza que le permita al estudiante evaluar al profesor, para que este pueda revisar su práctica y determinar las acciones a mejorar. En síntesis, hacer de la práctica docente un ejercicio de investigación permanente.